¿Ciencia ficción? El Poder persigue y asesina a quienes se le oponen
Pareciera
ciencia ficción o exagerada imaginación paranoica, pero ¿lo es?
Una
de las eventualidades que se presentan cuando uno comienza a leer tanto y sin
parar es que, sin posibilidad de reclamo, te entra la paranoia. Revistas,
libros, periódicos, internet y hasta panfletos anónimos alarmistas terminan
socavando la poca sensación de paz restante en nosotros. Y a los lectores
afanados no nos preocupa tanto la inseguridad común causada por los malandros,
ladrones, asesinos y secuestradores que rondan el país haciendo de las suyas
(cosa preocupante obviamente), sino que nos asusta, nos aterroriza, el Poder.
Ese Poder mundial que controla todo y que es capaz de generar cualquier estado
de caos con tal de satisfacer sus caprichos y necesidades.
¿A
qué viene todo esto? ¿Nos afecta realmente? Pues hay tres ejemplos de
personajes importantes para la revolución venezolana que, sabiéndolo o sin
saberlo, fueron y son víctimas u objetivos del Poder. Les hablo de José
Gregorio Vielma Mora, Juan Carlos Loyo y Eduardo Samán.
Comencemos por
Vielma Mora. El tachirense formó parte de la intentona golpista del 4 de
Febrero y es aliado importante del presidente Chávez desde entonces. En el año
2003 fue nombrado superintendente del SENIAT y su desempeño es reconocido como el
mejor hasta la fecha, siendo implacable contra la evasión fiscal y el
contrabando. Cuando sale en el 2008 todos esperábamos que fuese el candidato de
la revolución para la gobernación del estado Táchira, pero eso no ocurrió.
Nombraron a Leonardo Salcedo quien perdió frente a Pérez Vivas y Vielma Mora
desapareció del mundo político.
Juan Carlos
Loyo, carabobeño de nacimiento y economista de profesión, fue nombrado ministro
de Agricultura y Tierras en el 2011, después de una labor encomiable en el
INTI. Durante su gestión se realizó la mayor recuperación de tierras
previamente ociosas y se les entregaron a los campesinos. Los beneficios
obtenidos por esta política fueron dudosos y en enero del 2011, aduciendo
problemas de salud, Loyo es apartado de su cargo y es echado al olvido.
Eduardo Samán,
nacido en Caracas y egresado como farmacéutico en la UCV, estuvo a cargo del
Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI), Servicio Autónomo
Nacional de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos
(SENCAMER) y posteriormente dirigió el INDEPABIS (antiguo INDECU) y el
Ministerio de Comercio. Dudo enormemente que una persona que haya pasado por
tantos cargos de importancia para el estado, siempre de forma ascendente, no
cuente con la entera confianza del presidente, considerando además que su labor
en todos estos puestos fue extraordinaria. Por eso llamó grandemente la
atención cuando a principios del 2010 fue cesanteado y apartado del proceso.
La causa de
estas remociones y “desapariciones forzosas” nunca fueron aclaradas. La prensa
poco veraz y amarillista del país lo atribuyó a problemas políticos, de
corrupción, de salud, estrategias, desconfianzas, inefectividad y pare usted de
contar. Los rumores callejeros hablaban incluso de peleas con el mismísimo presidente
Chávez y hasta algún comentario de posible traición se coló entre los chismes.
Pero los paranoicos como yo, con la mente cargada de miedos y temores,
sospechamos rayando en la convicción, que el Poder tuvo mucho que ver con esas
destituciones. No sólo porque estos personajes tocaron muchos intereses de los
poderosos a nivel nacional y mundial, sino simplemente porque pueden hacerlo.
Muchos estamos convencidos que el presidente Chávez ordenó la salida de los
anteriormente nombrados para salvar sus vidas. Vielma Mora fue desterrado al Táchira
con una doble intención: preparar el terreno para reconquistar esa gobernación
y protegerlo de un atentado cantado. A Loyo le inventaron un problema de salud
para así poder encerrarlo y evitar que lo mataran. El más radical de todos,
Eduardo Samán, fue quizás el más arriesgado en sus acciones, y entendiendo que
su vida corría grave peligro, Chávez lo despidió y aparentemente lo abandonó.
Tamaña equivocación. Samán, inconsciente de ello al parecer, se salvó por poco.
Pero su hermano no, siendo vilmente asesinado por unos supuestos antisociales
que le dispararon por resistirse a un robo. Cabe destacar que Rajid Samán era
un colaborador asiduo del proceso revolucionario, tenía un programa de radio en
YVKE Mundial y era “hermano de su hermano”. Por cierto, nada le fue robado en
el hecho.
Por ende el
regreso de Loyo a la cartera de Agricultura y Tierra y la tan esperada
designación de Vielma Mora como candidato a la gobernación de Táchira, nos
preocupa un poco, no por algo político, ya que conocemos sus capacidades, se
trata de su bienestar e integridad física. La de ellos y la de sus familias.
Entonces
podrán catalogarme de loco, paranoico, alienado, enfermo mental y otros
improperios, pero para aquellos que sabemos cómo se mueve el Poder en el mundo,
cómo actúa y de lo qué es capaz de hacer, y aquellos que aún recordamos a
Danilo Anderson, no nos resultará para nada extraño lo que acá escribo y mucho
menos será etiquetado como Ciencia Ficción.
Pedro E. Salinas S.
@pess82
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