jueves, 15 de octubre de 2009

Desminitiendo al Presidente Chavez

La salud se ha convertido ultimamente en un tópico prioritario para el Presidente, y hay razones para ello. Las quejas con respecto a la atención sanitaria se multiplican por doquier y, como ya he dicho antes, las estrategias no han funcionado. Ahora llegó al país un nuevo contingente de médicos cubanos con la intención de paliar la precaria situación en la que se encuentra la salud, pero puedo asegurarles que eso no va a funcionar, y no va a funcionar sencillamente porque la cantidad de médicos que existen no es el problema, al menos no el principal. Se trata de eficacia y de calidad de atención, ese es el meollo del asunto. Se aplaude la intención de redirigir nuestro sistema hacia un patrón preventivo, como el de muchos países tanto del primer como del tercer mundo, que por cierto les ha dado muy buenos resultados; pero eso no es suficiente.
Repasemos por unos segundos cuales han sido los grandes logros de la salud revolucionaria: El Hospital Cardiológico Infantil, extraordinaria obra que de verdad ha salvado hasta la fecha miles de vidas de niños que sin este centro hubiesen muerto irremediablemente. Y ya.
No hay más.
La Misión Barrio Adentro, en su primera fase, lucía muy bien, pero no tuvo el éxito esperado. Y eso se debe a que los profesionales de la salud cubanos no terminan de calar en el corazón del venezolano. No sólo por las maniobras descaradas y malignas de los medios de comunicación opositores que intentan destruir su labor, sino porque en más de una oportunidad se han equivocado, han cometido errores médicos, en masa y a repetición, que ocasionan el rechazo del soberano. Además, siendo sinceros, no ha alcanzado a todos, sigue habiendo sectores de la nación que no se han visto beneficiados por ella. La Misión Milagro, esa maravillosa actividad que le devuelve la vista a personas que habían padecido de ceguera, en ocasiones durante años, no ha sido publicitada como debería y han sido más los que han salido a criticarlas que los que han salido a alabarla, presentando casos aislados de pacientes que sufrieron fracasos terapéuticos pero que ahora son conocidos a nivel nacional. Además, tampoco ha tenido el alcance poblacional esperado. Los modulos construidos para la atención de la gente en los barrios están abandonados. Muchos CDI son edificaciones imponentes con espacios vacios y los CAT son pocos y limitados en su función. Y lo peor es que si se tomase una parte de esa enorme cantidad de dinero que se ha invertido en esas misiones, podríamos haber resuelto muchos de los verdaderos problemas que afectan nuestro bienestar.
En este momento es cuando debo desmentir al Presidente. La salud en este país no está bien. Ni cerca de estarlo. Haciendo a un lado la atención primaria, que deja mucho que desear, la atención HOSPITALARIA no es ni remotamente aceptable. Les pongo por ejemplo mi Hospital, y lo llamo "Mi Hospital" por un arraigado sentido de pertenencia que ha nacido en mi. Pues bien, este centro de atención que queda en Naguanagua - estado Carabobo, es un antro. Casi a diario muere un recien nacido por no contar con una terapia intensiva neonatal. El laboratorio casi nuna funciona porque o no hay agua o no hay ganas. El servicio de radiología trabaja cuando el equipo no está dañado, lo cual es casi nunca. La emergencia de pediatría sufre un estado de hacinamiento exagerado, causando esto peor atención y más complicaciones e infecciones nosocomiales, sin contar con que tampoco hay cuidados intensivos pediátricos, en un hospital teoricamente tipo IV, que debería contar con todos los servicios. El personal es escaso, muchos con precaria formación académica, y demasiados de reposo. Se están reconstruyendo distintas áreas del centro desde hace más de 2 años y no se vislumbra una pronta culminación de dichas obras. Y los pocos lugares que ya han sido rehabilitados, lucen muy bonitos, pero son poco prácticos, además que no era lo prioritario. Y pare usted de contar.
Me duele creer que este abandono se deba a alguna medida política de castigo contra el estado Carabobo por estar siendo gobernado, y muy mal por cierto, por un opositor; pero estoy comenzando a convencerme que esa es la causa de esta desidia, porque además, el otro gran centro asistencial de la ciudad de Valencia, está peor que el nuestro.
Ruego que esta denuncia sea escuchada, o mejor dicho, leída. Me faltan menos de dos meses para graduarme de Pediatra, y siento un gran dolor en el alma al ver que por culpa de la mala administración de este hospital, del IVSS y de los dirigentes de la salud en general a nivel nacional, se mueran nuestros niños. Porque eso es lo que esta ocurriendo: SE ESTAN MURIENDO NUESTROS NIÑOS, que en otras condiciones, tendrían grandes esperanzas de vida.
Señoras, señores, camaradas, cada día se me hace más díficil pelear por nuestra revolución, sobre todo cuando me golpean por todos lados con críticas sobre el manejo de la salud, que hasta la fecha, es indefendible. Necesito ayuda.

viernes, 2 de octubre de 2009

Médico Revolucionario... No está fácil.

Todos los que me conocen lo saben: Soy Chavista. Si, lo soy. A pesar de estar rodeado de opositores practicamente por los cuatro costados, sigo apoyando la revolución que lidera el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.
Después de 10 años de Revolución, en Venezuela se han dado importantes cambios de base que nos han permitido ser una de las naciones de América Latina con mayor compromiso social y con una economía no solamente sólida, sino con interesantes previsiones a futuro. Asimismo se han logrado grandes progresos en materia educativa y laboral, habiéndonos convertido en un país libre de analfabetismo y manteniéndose la tasa de desocupación siempre por debajo de 10%, cifra esta que mejora por mucho la de otros países, incluso varios europeos y bastantes asiáticos.
Pero a pesar de todos estos puntos a favor, debo admitir que se ha fallado en aspectos fundamentales que comprometen el bienestar del pueblo, y en lo que a mi respecta, dada mi profesión, la salud es una de las peores estrategias que ha seguido este gobierno.
No debemos menospreciar el esfuerzo, porque se ha intentado de distintas maneras satisfacer las necesidades sanitarias de la población, pero lamentablemente no se ha podido. Se construyeron múltiples módulos para la atención primaria como parte del plan "Barrio Adentro" y ya hay muchos abandonados. Se trajeron miles de médicos cubanos para trabajar junto a la gente y no terminan de ganarse la confianza de los venezolanos, lo que limita mucho su accionar, sin contar con que la mayoría de ellos no tiene la suficiente preparación para atender emergencias, llegando en ocasiones a empeorar el estado de los pacientes, ya sea por imprudencia o ignorancia. Por otro lado, no se ha invertido lo suficiente en la recuperación o construcción de infraestructura hospitalaria, o cuando si se aportan los recursos, estos se desvían quién sabe dónde, lo que hace que casi todos nuestros centros asistenciales se estén cayendo a pedazos. A esto hay que sumar que los profesionales de la salud siguen siendo muy mal pagados, están desmotivados y prefieren con frecuencia practicar la medicina privada o irse del país antes que trabajar en la red pública de salud.
Como se puede ver, en lo que a salud respecta, estamos mal. Tal vez se deba a equivocadas políticas sanitarias desde un principio, mala asesoría médica, corrupción desmedida o soberbia. Pero en definitiva ha llegado el momento de realizar cambios reales en este sentido. Ya el soberano comienza a cansarse y nosotros, los médicos que estamos día a día enfrentando a estas personas en las áreas de emergencia de los distintos nosocomios del país, lo vivimos en carne propia. Y este descontento se transforma en impopularidad y como consecuencia directa, en menos votos.
¿Que se puede hacer?. Pues lo primero es sincerarse. Entender que lo estamos haciendo mal y estar dispuestos a cambiar, no temer a las modificaciones. También podemos imitar los sistemas de salud de otros países, que sin ser socialistas mantienen la gratuidad y eficacia de sus servicios, y sobre todo, tenemos que escuchar, conocer las verdaderas necesidades del pueblo y del personal de salud, no abandonar los tendencias preventivas pero afianzar las medidas curativas y continuar educando a la gente para evitar el uso inadecuado de nuestros hospitales y el gasto innecesario de sus insumos.
Ojalá este mensaje llegue a muchos más y se multiplique, y si alcanza los oídos de algún dirigente, lo analice y considere. Porque así como vamos, ser un Médico Revolucionario, no estará nada fácil.