miércoles, 26 de septiembre de 2012


POR QUÉ VOY A VOTAR POR HUGO CHÁVEZ

            El día de hoy cuento con 30 años de edad. Quepo en la categoría que ahora denominan “Adulto Joven”. Entrar en ese grupo etario me permite haber vivido, o sufrido, un par de gobiernos de la IV República (segundo gobierno de CAP y segundo gobierno de Caldera) ya con un adecuado nivel de conciencia, incluso política, que me permitía en ese entonces entender parcialmente lo que ocurría. En esa época recuerdo haber visto llorar a mi madre una noche mientras mi padre abrazándola la consolaba y le decía “ahí vemos como hacemos”. Lo sucedido fue que se le perdió el cheque de pago de su quincena, antes no le depositaban a los docentes, y le preocupaba enormemente como íbamos a comer esas dos semanas. Así era la realidad de Venezuela. La incapacidad brutal para ahorrar era inversamente proporcional a la posibilidad de endeudarse. Ver a mi madre llorando así me hizo entender que las cosas no estaban bien en mi casa y mucho menos en el país, de hecho, en mi familia éramos relativamente afortunados. Al menos teníamos tres platos de comida al día.
            Durante esos años me calé de principio a fin aquella famosa telenovela “Por estas Calles” en las que se denunciaban tantas atrocidades que soportaban la mayoría de los venezolanos y que no tenían respuesta algún por parte del gobierno de turno. Ahora nos quieren hacer creer que esa fábula aplica a la actualidad, con canción y todo. Y tal. La violencia desatada y apoyada por los entes policiales, no es nada nuevo. Las calles llenas de huecos, recidivante. Problemas eléctricos, a montones, de hecho, los días de conversación familiar eran todos los domingos en la mañana, porque en la urbanización nunca había luz esos días a esas horas. Pero no sólo era eso, que lamentablemente en gran medida aún se mantienen, sino también pobreza extrema, deserción escolar, analfabetismo, población anárquica de áreas urbanas, hiperinflación, privatización de sectores claves para el país, disminución del estado, reducción de gasto social, acaparamiento, caos en el sector salud, y pare usted de contar. Todo esto un montón de medidas que, simple y llanamente, iban en contra del pueblo. Por supuesto, como al poder no le interesaba que eso se supiera, no salía en los medios, y cuando se atrevían a informarlo, lo cerraban.
            Con la llegada del presidente Chávez al gobierno, la gran mayoría de estos problemas se vieron reducidos a su mínima expresión o hasta desaparecieron, e incluso se tomaron medidas para proveer a la sociedad de la mayor cantidad de felicidad posible. Sin embrago no se puede tapar el sol con un dedo. Algunos de estos asuntos siguen siendo tarea pendiente para el estado y se puede pensar que no se han resuelto por falta de voluntad o iniciativa. Sin contar, evidentemente, con el sabotaje que siempre está presente, sobre todo en tiempos electorales.
Ahora bien, con la llegada del presidente Chávez, mi mamá no volvió a llorar porque se le haya perdido un cheque. Su capacidad de ahorra mejoró enormemente, ha podido vernos crecer a mis hermanos y a mí, graduarnos y sentirse orgullosa. El gobierno revolucionario transformó los créditos de FUNDAYACUCHO en becas y así no debíamos preocuparnos por pagarlo en el futuro. Mis viejos hasta han podido viajar y conocer parajes que quizás años atrás ni soñaban con pisar en la vida. Mi hermana trabaja en PDVSA y se mata todos los días por defender la industria petrolera nacional y mi hermano menor trabaja en una CANTV recuperada que ha perfeccionado su labor y ofrece soluciones comunicacionales a todos los ciudadanos. Ya a mi padre le pagaron su jubilación y gracias a las gestiones del presidente y su gabinete mi madre está esperando su pago a través de los bonos PETRORINOCO. Y así, sucesivamente, los beneficios aportados por esta revolución han repercutido de forma favorable en mi familia.
Entonces a mí, que sufrí a la IV y he vivido en la V, me quieren vender a un candidato rico de cuna, representante humano de la ultraderecha más rancia y recalcitrante a nivel mundial, explotador de trabajadores, consentido de la burguesía, mentiroso, cobarde, irresponsable e ignorante, ofrecedor de un plan de supuesto interés social que esconde en sus entrañas un grupo de medidas neoliberales refritas, que quiere ser presidente. ¿De verdad nos creen tan estúpidos? A otro perro con ese hueso.
Por eso, y por muchas cosas más, mi voto es para el Presidente Chávez. Sabiendo que todavía hay numerosos problemas por corregir, y con ánimos de ayudar a hacerlo, mi voto nunca irá para alguien que lo único que quiere es reinstalar en nuestra patria un gobierno neoliberal de derecha que nos hunda en un pantano de crisis y pobreza como actualmente ocurre en Europa. Zape gato. NO VOLVERÁN!

Pedro E. Salinas S.