POR QUÉ VOY A VOTAR POR HUGO CHÁVEZ
El día de hoy cuento con 30 años de edad. Quepo en la categoría
que ahora denominan “Adulto Joven”. Entrar en ese grupo etario me permite haber
vivido, o sufrido, un par de gobiernos de la IV República (segundo gobierno de
CAP y segundo gobierno de Caldera) ya con un adecuado nivel de conciencia,
incluso política, que me permitía en ese entonces entender parcialmente lo que ocurría.
En esa época recuerdo haber visto llorar a mi madre una noche mientras mi padre
abrazándola la consolaba y le decía “ahí vemos como hacemos”. Lo sucedido fue
que se le perdió el cheque de pago de su quincena, antes no le depositaban a
los docentes, y le preocupaba enormemente como íbamos a comer esas dos semanas.
Así era la realidad de Venezuela. La incapacidad brutal para ahorrar era
inversamente proporcional a la posibilidad de endeudarse. Ver a mi madre
llorando así me hizo entender que las cosas no estaban bien en mi casa y mucho
menos en el país, de hecho, en mi familia éramos relativamente afortunados. Al
menos teníamos tres platos de comida al día.
Durante esos años me calé de principio a fin aquella
famosa telenovela “Por estas Calles” en las que se denunciaban tantas
atrocidades que soportaban la mayoría de los venezolanos y que no tenían respuesta
algún por parte del gobierno de turno. Ahora nos quieren hacer creer que esa fábula
aplica a la actualidad, con canción y todo. Y tal. La violencia desatada y
apoyada por los entes policiales, no es nada nuevo. Las calles llenas de
huecos, recidivante. Problemas eléctricos, a montones, de hecho, los días de
conversación familiar eran todos los domingos en la mañana, porque en la
urbanización nunca había luz esos días a esas horas. Pero no sólo era eso, que
lamentablemente en gran medida aún se mantienen, sino también pobreza extrema,
deserción escolar, analfabetismo, población anárquica de áreas urbanas, hiperinflación,
privatización de sectores claves para el país, disminución del estado,
reducción de gasto social, acaparamiento, caos en el sector salud, y pare usted
de contar. Todo esto un montón de medidas que, simple y llanamente, iban en
contra del pueblo. Por supuesto, como al poder no le interesaba que eso se
supiera, no salía en los medios, y cuando se atrevían a informarlo, lo
cerraban.
Con la llegada del presidente Chávez al gobierno, la gran
mayoría de estos problemas se vieron reducidos a su mínima expresión o hasta
desaparecieron, e incluso se tomaron medidas para proveer a la sociedad de la
mayor cantidad de felicidad posible. Sin embrago no se puede tapar el sol con
un dedo. Algunos de estos asuntos siguen siendo tarea pendiente para el estado
y se puede pensar que no se han resuelto por falta de voluntad o iniciativa.
Sin contar, evidentemente, con el sabotaje que siempre está presente, sobre
todo en tiempos electorales.
Ahora
bien, con la llegada del presidente Chávez, mi mamá no volvió a llorar porque
se le haya perdido un cheque. Su capacidad de ahorra mejoró enormemente, ha
podido vernos crecer a mis hermanos y a mí, graduarnos y sentirse orgullosa. El
gobierno revolucionario transformó los créditos de FUNDAYACUCHO en becas y así
no debíamos preocuparnos por pagarlo en el futuro. Mis viejos hasta han podido
viajar y conocer parajes que quizás años atrás ni soñaban con pisar en la vida.
Mi hermana trabaja en PDVSA y se mata todos los días por defender la industria
petrolera nacional y mi hermano menor trabaja en una CANTV recuperada que ha perfeccionado
su labor y ofrece soluciones comunicacionales a todos los ciudadanos. Ya a mi
padre le pagaron su jubilación y gracias a las gestiones del presidente y su
gabinete mi madre está esperando su pago a través de los bonos PETRORINOCO. Y
así, sucesivamente, los beneficios aportados por esta revolución han repercutido
de forma favorable en mi familia.
Entonces
a mí, que sufrí a la IV y he vivido en la V, me quieren vender a un candidato
rico de cuna, representante humano de la ultraderecha más rancia y
recalcitrante a nivel mundial, explotador de trabajadores, consentido de la
burguesía, mentiroso, cobarde, irresponsable e ignorante, ofrecedor de un plan
de supuesto interés social que esconde en sus entrañas un grupo de medidas
neoliberales refritas, que quiere ser presidente. ¿De verdad nos creen tan
estúpidos? A otro perro con ese hueso.
Por
eso, y por muchas cosas más, mi voto es para el Presidente Chávez. Sabiendo que
todavía hay numerosos problemas por corregir, y con ánimos de ayudar a hacerlo,
mi voto nunca irá para alguien que lo único que quiere es reinstalar en nuestra
patria un gobierno neoliberal de derecha que nos hunda en un pantano de crisis
y pobreza como actualmente ocurre en Europa. Zape gato. NO VOLVERÁN!
Pedro
E. Salinas S.